CONSEJOS PARA MEJORAR EL RENDIMIENTO INDIVIDUAL EN TRADUCCIÓN

La traducción, entendida como la prestación de servicios lingüísticos profesionales, es una actividad altamente especializada que requiere la participación de equipos humanos comprometidos y centrados en lograr producir un material localizado que presente la máxima calidad. Por ello, las agencias de traducción y los traductores autónomos prestan mucha atención a todos los aspectos relacionados con los procesos de producción. Por un lado, se encargan de encontrar traductores que demuestren una serie de competencias específicas que les permitan encargarse de proyectos pertenecientes a determinadas áreas industriales y comerciales. Garantizar que los equipos humanos saben de los temas que traducen o que saben documentarse debidamente es siempre un motivo de tranquilidad para las agencias y los autónomos que reasignan proyectos. En el artículo Las ventajas de externalizar proyectos de traducción le dedicamos unas palabras a este tema. Por otro lado, tienen que asegurarse que la cadena de producción sea correcta y eficaz. Para ello, es preciso diseñar un flujo de trabajo desde el momento de la recepción de las solicitudes de encargo hasta el momento de la entrega, si bien conviene incluir algunas consideraciones sobre el seguimiento del cliente posterior a la misma. Por consiguiente, en este flujo de trabajo participan distintos tipos de profesionales (los cuales realizan tareas de gestión de proyectos, traducción, revisión, control de calidad, etc.). En este sentido, hemos creado una gran conciencia en cuanto a la importancia de prestar atención a cada uno de estos aspectos y, como tal, les hemos dedicado un espacio en nuestro blog. Para saber más, os recomendamos leer los siguientes artículos: La importancia de los servicios de revisión, Estándares de calidad y La evaluación de proyectos de traducción.

¿Qué tienen todos estos factores en común? Pues, en definitiva, que los proporcionan los recursos humanos de una agencia de traducción o bien una persona que trabaje en régimen autónomo. Con independencia de que en los procesos se utilicen herramientas de traducción asistida o programas de gestión, lo cierto es que detrás de la pantalla siempre existe la intervención de un profesional que vela por el resultado óptimo de todos los encargos. Sin embargo, la traducción, como muchos trabajos, es una actividad que exige un enorme esfuerzo cognitivo y una gran dedicación. Por ese motivo, los traductores no están exentos de sufrir fatigas, distracciones, estrés o condiciones similares que puedan afectar a la calidad final de los productos entregados. ¿Qué podemos hacer para combatir esta realidad y mejorar nuestro rendimiento individual? En el artículo de hoy, os traemos varios consejos.

Uno de los factores fundamentales para mejorar nuestro rendimiento es aprender a hacer una buena gestión del tiempo. Como hemos explicado en alguna ocasión, la industria de la traducción es muy dinámica y los tiempos son especialmente competitivos, ya que los clientes suelen tener necesidades apremiantes y a menudo tendremos que organizarnos correctamente para poder atender todos los encargos que tengamos en curso con cierta armonía. Para ello, hemos de planificar nuestro tiempo de forma consciente y deshacernos de todo aquello que nos distraiga. Este último punto, por ejemplo, se ha vuelto más importante en la era del teletrabajo generalizado; desde la declaración de la pandemia, los traductores (si no lo hacían ya) sustituyeron las oficinas por los domicilios particulares y, como es de esperar, su espacio de trabajo se encuentra más cerca de su espacio de esparcimiento, por lo que existe un mayor riesgo de distracción en comparación a la oficina. Por ello, debemos procurar escoger un espacio de trabajo tranquilo y ordenado en el que podamos concentrarnos y, a ser posible, con menor presencia de dispositivos de entretenimiento (televisores, consolas, etc.) y tránsito. En este mismo apartado, podemos incluir recomendaciones relativas a eliminar las distracciones dentro del propio ordenador, como, por ejemplo, no abrir pestañas a redes sociales o cerrar pestañas a medida que vayamos dejando de necesitarlas, para no saturar el buscador y crear una impresión de caos. Lo importante aquí es asegurarnos de que vamos a poder mantener la concentración de forma razonable.

Esto nos lleva al segundo punto, y es que, paradójicamente, es imposible mantener la concentración constantemente. Por eso mismo, una parte del proceso de mejora de rendimiento pasa por tomar periodos de descanso cada cierto tiempo, a fin de reactivarnos y retomar las tareas con energías renovadas. Este tiempo no es fijo, pero, por lo general, se recomienda hacer un alto en el camino cada hora y media, reposar la vista y abstraerse aproximadamente 5 minutos y reanudar la actividad. Por supuesto, este es un factor sujeto a muchas variaciones, ya que la capacidad de concentración de cada persona es distinta y, además, cambia en función del día. Eso es, algunos traductores (normalmente autónomos, ya que no están sujetos a horarios de oficina) deciden llevar a cabo su jornada laboral por la tarde, ya que les resulta más sencillo concentrarse.

En este contexto del descanso, en muchos recursos se hace mención a la necesidad de la desconexión digital, es decir, a permitirnos dejar de pensar en el trabajo durante periodos de tiempo. De lo contrario, esta exposición prolongada puede generar fatiga o estrés en el individuo y, a la larga, empeorar su rendimiento.

Por otro lado, debemos ser conscientes en todo momento de qué debemos hacer y para cuándo. Por ello, es muy recomendable emplear agentas o listas de verificación en las que podamos ir anotando las tareas pendientes y tomando nota conforme las vayamos cerrando. Esto nos ayuda a saber de antemano qué debemos hacer durante una jornada y a mantenernos motivados a medida que vamos tachando objetivos.

En definitiva, para mejorar el rendimiento individual hay que cuidar nuestra salud emocional, eliminar factores de distracción o que impidan la realización normal de nuestras tareas, organizar y dividir las tareas con lógica estableciendo prioridades y tener siempre en cuenta que cuanto más cuidemos nuestro espacio de trabajo, mejores resultados obtendremos.

Ref. de la imagen: https://www.eni.com/en-IT/digital-transformation/machine-learning-investments.html

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