Descubre cómo un proceso de control de calidad sólido y la certificación ISO 17100 ofrecen traducciones de primer nivel y sin errores, porque proteger tu marca lo es todo.
Imagina esto: has lanzado tu campaña de marketing dirigida a una audiencia global, pero un error de traducción ha ofendido sin querer a tu mercado objetivo, o, tal vez, el manual de tu producto está tan mal adaptado que los clientes tienen dificultades para usar tu producto.
Estos escenarios son más comunes de lo que piensas y son la razón por la que el control de calidad de la traducción (QA) no es negociable. ¿Pero cómo saber si tus traducciones están a la altura? Ahí es donde entra un proceso de control de calidad robusto.
Definiendo la calidad: ¿Qué hace que una traducción sea excelente?
La calidad en la traducción puede parecer un concepto escurridizo. A menudo, se juzga por la forma en la que el texto traducido comunica el significado, el tono y la intención. Por lo que, hasta cierto punto, es algo subjetivo. Lo que para una persona es una traducción perfecta a otra le puede parecer torpe.
El desafío se vuelve más complejo cuando no dominas los idiomas de origen y de destino. ¿Cómo puedes confiar en la calidad de una traducción si no la puedes evaluar por ti mismo?
La respuesta reside en asociarse con un proveedor de servicios lingüísticos (LSP) con un flujo de trabajo de control de calidad sólido. En otras palabras, una serie de comprobaciones y equilibrios que garantizan la consistencia, precisión y fiabilidad de la traducción.
Profundicemos en cómo funciona el control de calidad dentro del proceso de traducción y por qué es fundamental para lograr los resultados que tu empresa necesita.
Pasos clave en el control de calidad de una traducción
El control de calidad de una traducción es un sistema de múltiples capas diseñado para detectar errores, refinar el contenido y ofrecer un producto final pulido. Así es como funciona un proceso de control de calidad bien engrasado:
- Elección del traductor adecuado.
La base de una gran traducción es la persona que hace el trabajo. Los proveedores de servicios lingüísticos asignan un lingüista que no solo sea hablante nativo del idioma de destino, sino que también tenga conocimientos especializados en el sector y el tema de la traducción. Esto garantiza que el traductor entienda no solo las palabras, sino también el contexto y los matices culturales.
Para proyectos más grandes, es posible que se necesiten varios traductores. Esto requiere una coordinación estricta para mantener la consistencia en todos los contenidos. Un proveedor de servicios lingüísticos fiable también aprovechará herramientas como glosarios y memorias de traducción para que todos los intervinientes estén en sintonía.
- Edición y revisión.
Una vez que se ha completado la traducción inicial, un segundo lingüista, un editor, revisa el trabajo. Los editores tienden a ser traductores experimentados con conocimientos sobre el tema en cuestión.
Un editor no mirará el texto de forma aislada. Considerará su propósito, el público objetivo y la voz de la marca para realizar mejoras cuando sea necesario. Se centra en:
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- Corregir errores gramaticales, sintácticos o terminológicos.
- Garantizar que el contenido traducido capta el sentido y el tono del material de origen.
- Identificar y resolver cualquier inconsistencia o ambigüedad.
- Revisión final.
Antes de entregar un proyecto al cliente, un tercer lingüista, que no ha participado en las etapas anteriores, realiza una revisión final. Este «nuevo par de ojos» garantiza que:
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- No haya errores tipográficos, omisiones o errores de traducción.
- El texto se lea sin problemas en el idioma de destino.
- Se hayan seguido todas las pautas estilísticas y de formato.
- Dar formato al texto.
Con frecuencia, la traducción implica algo más que palabras en una página. Ya se trate de un manual de usuario, un sitio web o subtítulos de un vídeo, el contenido debe encajar en el formato previsto. Ahí es donde entran en juego los equipos de maquetación (DTP) y multimedia.
Estos expertos se aseguran de que el diseño se vea profesional y se adapte a las expansiones o contracciones del texto (por ejemplo, un texto en alemán puede ser un 35 % más largo que en inglés). También adaptan el aspecto visual para que tengan eco en su público objetivo.
- Revisión del gestor del proyecto.
El gestor de proyecto, que es quien supervisa todo el proceso de traducción, realiza una verificación final para asegurarse de que se ha completado cada paso. Comprueba que se han contabilizado todos los archivos y activos y que se hayan respetado los requisitos específicos del cliente.
- Comentarios y revisiones del cliente.
El contenido traducido se entrega al cliente para que lo revise. El proveedor de servicios lingüísticos debe acusar recepción de los comentarios del cliente y realizar todos los ajustes necesarios basándose en esos comentarios.
Herramientas para realizar el control de calidad
Los procesos modernos combinan la experiencia humana con tecnologías avanzadas, tales como:
- Herramientas de traducción asistida por ordenador (CAT): elementos clave como las memorias de traducción y los glosarios garantizan un uso consistente de términos específicos de la marca y el producto.
- Herramientas de control de calidad automatizadas para identificar problemas como errores ortográficos, de puntuación o inconsistencia terminológica.
Por qué son esenciales unos procesos de control de calidad sólidos
Estas son algunas de las razones por las que el control de calidad es importante:
- Sensibilidad cultural: un error en la adaptación del texto a la cultura de destino puede dar lugar a mensajes incómodos e incluso ofensivos.
- Coherencia de la marca: los traductores y editores se aseguran de que el tono y la terminología de la marca del cliente se mantengan en todos los idiomas.
- Ahorro de costes: corregir errores una vez que se ha completado una traducción puede llevar mucho tiempo y ser caro. El control de calidad garantiza que esos errores se detecten a tiempo.
- Credibilidad: las traducciones bien ejecutadas se reflejan positivamente en tu negocio, reforzando tu compromiso con la calidad.
La prueba definitiva de calidad: la certificación ISO 17100
La certificación ISO no es solo un sello, es una garantía de que el proveedor de servicios lingüísticos sigue las mejores prácticas en la selección de traductores, la gestión de proyectos y el control de calidad. Este estándar garantiza que los procesos de un proveedor de servicios lingüísticos se auditen para cumplir con rigurosos puntos de referencia de calidad.
Si tu potencial proveedor de servicios lingüísticos no cuenta con esta certificación, merece la pena preguntarse: ¿Por qué?
Preguntas esenciales sobre control de calidad que debes hacer al elegir un proveedor de servicios lingüísticos
Aquí tienes algunas preguntas clave que puedes hacer y que te ayudarán a seleccionar un LSP:
- ¿Cómo eligen sus traductores? ¿Tienen experiencia en la materia?
- ¿Un editor revisa cada traducción?
- ¿Ofrecen servicios de maquetación y pruebas de localización o adaptación al mercado objetivo?
- ¿Cuenta con la certificación ISO 17100?
- ¿Qué pasa si no estoy satisfecho con la traducción?
Un proveedor de servicios lingüísticos fiable acogerá con agrado estas preguntas y proporcionará respuestas claras y detalladas. Entenderá que el control de calidad abarca tanto ganarse tu confianza como entregar traducciones impecables.
El control de calidad nunca debe ser algo secundario
La calidad de la traducción no es algo que puedas permitirte dejar al azar. Ya sea que estés entrando en un nuevo mercado, lanzando una campaña global o adaptado un producto a un mercado local, cada detalle importa.
Asociarse con un proveedor de servicios lingüísticos que priorice el control de calidad garantiza que tu mensaje calará en tu audiencia, sin importar en qué parte del mundo se encuentre. Por lo tanto, al elegir tu socio de traducción, el control de calidad debe ser lo primero en tu lista de verificación.
En Montero Language Services, contamos con cinco certificaciones ISO, lo que dice mucho de nuestro compromiso con la calidad. Pero no confíes solo en nuestra palabra, ¡compruébalo por ti mismo!
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