En el sector de la prestación de servicios lingüísticos, una de las cualidades que más se valora en un traductor es la de conseguir imprimir en sus traducciones el máximo rigor terminológico. Como explicamos en otros artículos, esto se debe a que cada ámbito de especialidad cuenta con una serie de palabras técnicas y expresiones propias que son las que lo convierten en lo que es. Una traducción que pase por alto el uso de un término más popular o más acertado que otros para un contexto comunicativo concreto se arriesga a resultar imprecisa, a no conectar con el público destinatario, a no transmitir correctamente el mensaje y, en definitiva, a hacer que el producto traducido final no inspire confianza, lo que hará que la versión traducida no logre el mismo objetivo para el que se elaboró la versión original. Esto lleva a los traductores a buscar todas las herramientas a su disposición para entender —porque la traducción pasa primero de todo por comprender el significado original y sus matices— a qué aluden los términos empleados en un texto y, posteriormente, para encontrar el término en la lengua de destino que mejor lo traslade a la cultura meta, ya sea por equivalencia directa, por adaptación, por localización o por creación de neologismos.
Sin duda, las labores de investigación de muchos especialistas en sus respectivos campos e idiomas han propiciado la generación de materiales de referencia que permiten realizar conversiones interlingüísticas entre los distintos idiomas. A lo largo del tiempo, se ha ido recopilando toda esa información en diferentes formatos para poder hacer búsquedas de consulta y contar con materiales oficiales o reconocidos que acrediten la veracidad de las opciones de traducción. Por ello, en la actividad profesional actual de cualquier traductor no puede faltar un amplio repertorio de recursos de consultas terminológicas a los que recurrir en caso de duda o para buscar una confirmación. Asimismo, se trata de un material importante a la hora de ofrecer razonamientos y justificaciones ante las dudas de los clientes, ya que pueden no sentirse seguros en un primer momento con las opciones de traducción. Por otro lado, la importancia de la terminología en la traducción es tan crucial, que todas las herramientas de traducción asistida por ordenador de la actualidad incorporan funciones para la creación, la gestión, el mantenimiento y la exportación de información terminológica, ya sea para la propia consulta interna como para tener un material guardado para proyectos futuros que compartan características terminológicas comunes. Ahora bien, ¿cuáles son estos recursos? En el mundo de la traducción existen una serie de recursos principales para las consultas terminológicas. Su existencia y su uso está popularizado entre una gran parte de los profesionales de este sector, pero lo cierto es que en ocasiones estos mismos profesionales usan los nombres de dichos recursos de forma indiscriminada, lo que puede dar lugar a confusiones en las relaciones interprofesionales. Estos recursos mayoritarios son, efectivamente, los glosarios, los diccionarios y los corpus. Por ello, en el artículo de hoy exploraremos qué son exactamente cada uno de ellos, qué no son y su principal función dentro de la actividad traductora.
En primer lugar, tenemos los míticos diccionarios. Los diccionarios, con independencia de que sean físicos o electrónicos, son obras de consulta que recogen una serie de palabras, términos o expresiones por orden alfabético y que ofrecen una información detallada sobre los mismos. Por lo general, estamos acostumbrados a los diccionarios definitorios, en los que encontramos acepciones que nos explican el significado de una palabra y, adicionalmente, nos enseñan expresiones fijas que se crean con ella. Pero, además, en los diccionarios podemos encontrar otro tipo de información, como sinonimia y antonimia, colocaciones lingüísticas, etimología, etc. Se trata de obras muy extensas y con un sinfín de posibilidades, ya que recogen palabras y expresiones de forma adecuada y divulgan información sobre las mismas atendiendo a algún criterio específico. Por ello, los traductores las emplean habitualmente para aclarar el significado de términos con los que se encuentran durante sus procesos de traducción, o bien para mejorar el estilo de la redacción de la versión traducida (p. ej., para encontrar palabras similares o tendencias en el estilo) o bien para hacer labores de investigación. Este es uno de los recursos más populares entre los traductores y el que más conocimiento proporciona, por lo que las bibliotecas físicas y virtuales están repletas de obras de consulta de este tipo. Asimismo, hay que destacar que existen diccionarios generales y diccionarios especializados en una especialidad concreta.
Seguidamente, merecen especial atención los glosarios. En definitiva, los glosarios son recopilaciones de términos o expresiones propios de un área de especialidad. En ellos, también podremos encontrar una breve definición aclaratoria (glosarios monolingües), pero su función más característica es la de ofrecer equivalencias directas entre un idioma de partida y un idioma de destino (glosarios bilingües) o varios idiomas de destino (trilingües, cuatrilingües, plurilingües, etc.). Lo más común es elaborar glosarios por campo temático, ya que suelen recopilar vocabulario específico de un sector, por lo que se usan para albergar las palabras más características y técnicas de un campo, a fin de poder registrar una traducción «oficial» para un término. El principal problema de este recurso es que muchos se elaboran con poco rigor y pueden dar lugar a confusión. Además, en el ámbito de la terminología suele existir también la sinonimia, por lo que es habitual encontrar más de una opción de traducción para un término, por lo que el traductor deberá escoger cuidadosamente la alternativa que mejor se adecue al contexto.
Los corpus lingüísticos son otro gran recurso en traducción, y es que ofrecen una selección de textos en su versión original y en su versión traducida, de modo que el traductor puede observar en contexto las distintas opciones de traducción. Muchas de las páginas que ofrecen traducciones automáticas trabajan con corpus lingüísticos, algunas de las cuales permiten observar los distintos resultados, lo cual es de sumo interés para el traductor. Eso sí, no debemos olvidar que la corrección de las traducciones ofrecidas no siempre es de calidad, así que, una vez más, será el traductor el que deba prestar atención a la conveniencia.
Los recursos de consulta son el aliado perfecto para lograr imprimir rigor terminológico en las traducciones de cualquier profesional. Pero, para ello, este debe conocer su naturaleza y estar atento para no caer en los errores que puede llegar a generar cada uno de ellos.
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