Lenguaje desde la temprana edad

Las niñas son más tempranas que los niños en la formulación de las primeras palabras” o “la primera palabra hablada por un niño es mamá”. Dos creencias populares muy difíciles de erradicar.

Aunque decir lo contrario signifique destruir los recuerdo que muchos padres han guardado celosamente, las primeras palabras de los niños no son palabras en absoluto. Son simplemente una combinación aleatoria de sílabas que salen mientras el niño trata de entender cómo usar la boca.

A partir del sexto mes de vida del bebé las primeras palabras no son otra cosa que la evolución del balbuceo o fase de lalación, es decir, la pronunciación aleatoria e incontrolada de los sonidos que los niños ponen en práctica en las primeras semanas de vida.

Desarrollo y aprendizaje

Se puede hablar de un verdadero comienzo del desarrollo del lenguaje en el niño entre los 13 y 18 meses. En este momento de su vida, el niño comienza a progresar con la comunicación intencional. Empieza a ser capaz de asociar los sonidos a sus intenciones y domina un vocabulario de, al menos, diez palabras

Para que el niño pueda componer frases de dos o más palabras tendrá que esperar a los dos años y medio mientras que, ya a los dos años, puede contar con un vocabulario que consiste en al menos cien palabras que, sin embargo, aún no ha aprendido a conectar entre sí.

Desarrollo del lenguaje

Para ayudar al niño a formar sus primeras palabras hay algunas reglas que deben ser respetadas desde los primeros meses. No distorsionar las palabras es una de ellas. Es necesario educar al niño para que escuche palabras correctas y funcionales, articulando también frases complejas en su presencia.

Estimular al niño en un ambiente verbal activo es clave. Estudios científicos demuestran que los niños que son criados en familias numerosas, que tienen hermanos mayores o que simplemente acuden a guarderías en edad temprana, comienzan a hablar antes y mejor que los niños que no tienen estas oportunidades.

Leer cuentos es una actividad absolutamente estimulante para el desarrollo del lenguaje: los niños escucharán y observarán a sus padres aprendiendo a imitar sus movimientos bucales. La televisión, smartphones y tablets no tendrán los mismos efectos beneficiosos, ya que el niño no será capaz de establecer una conexión real con el sujeto que habla.

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