LA TRADUCCIÓN Y EL TRABAJO EN EQUIPO

La traducción es una actividad profesional fuertemente ligada a una serie de estereotipos, siendo paradójicamente el primero que muchas personas para quienes les es desconocida no la consideran una actividad profesional como tal, lo que ha dado lugar a una serie de ideas preconcebidas con muy bajo fundamento sobre la naturaleza de este oficio, así como a una popularidad polarizada que se divide entre quienes la consideran un trabajo menor y quienes sí entienden el papel que desempeña esta en el contexto sociocultural de la época presente y el valor que efectivamente aporta a las relaciones internacionales y a todos los negocios que lanzan sus productos y servicios, como explicamos con mayor detalle en este artículo. Todas estas ideas han creado una imagen específica de la figura del traductor y en ocasiones somos los propios traductores los que asimilamos inconscientemente esas ideas y las hacemos nuestras poco a poco, un comportamiento que es preciso combatir.

Una de las ideas más extendidas acerca de la figura del traductor es la de dibujar a este profesional como un ser solitario que vive recluido delante de un ordenador y no se relaciona con nadie a la hora de hacer su trabajo. Si bien es cierto que habrá traductores que se acerquen más o menos a alguna de estas descripciones, lo cierto es que se trata de una descripción muy generalista heredada de los estereotipos que mencionábamos anteriormente, porque la realidad es que la traducción es una actividad profesional que se presta a mucha más relación interpersonal de la que cabría esperar en un principio. Esto queda patente en los lugares de trabajo. Si bien actualmente se está fomentando el teletrabajo, como consecuencia inevitable de la pandemia coronavírica de 2020, muchos traductores que habitualmente trabajaban para agencias en calidad de empleados en plantilla acudían a oficinas para realizar sus funciones y compartían el espacio con otros compañeros de profesión con los que se relacionaban de forma compatible, respetando una serie de normas de convivencia laboral necesarias para poder garantizar un buen ambiente de trabajo específico para una profesión que demanda altos niveles de concentración, la cual se consigue a través de un silencio relativo.

Como comentábamos, la nueva realidad ha dado lugar a que muchos profesionales, entre ellos los traductores, deban continuar sus funciones en remoto desde sus hogares, lo que, sumado a la imagen que se venía proyectando de ellos, ha propiciado la idea generalizada de que los traductores trabajan en solitario ajenos a todo contacto interpersonal en el ámbito laboral. No obstante, la realidad es diferente. Esto se debe a que verdaderamente el perfil traductor es un perfil que necesita estar en continuo contacto con otros profesionales para poder desempeñar sus funciones, algo que ocurre a nivel interno, tanto vertical como horizontalmente, como a nivel externo con los clientes que contratan los servicios lingüísticos.

Desde el punto de vista interno, la profesión del traductor no puede entenderse si no se observa en el contexto del trabajo en equipo, sobre todo en las agencias. Los traductores, que normalmente se encargan de las tareas de traducción, revisión y corrección, tienen que establecer comunicaciones constantes con sus compañeros para lograr que el flujo de trabajo se siga correctamente y de los resultados esperados. Por un lado, tienen que estar en contacto con los responsables de la gestión de proyectos, ya que no solo son quienes se encargan de asignar los diferentes proyectos y recibir los encargos una vez finalizados, también en la mayoría de ocasiones ejercen de puntos de contacto intermedio entre el traductor y el cliente, puesto que a veces este debe plantear alguna duda o cuestión para poder llevar a cabo una traducción precisa y sin ambigüedades, y aquí es donde normalmente la figura del gestor de proyectos ejerce de intermediario. Asimismo, en este plano horizontal correspondiente a la jerarquía de una agencia, los traductores deben estar en contacto con otros técnicos y profesionales presentes en la plantilla encargados de otras tareas relacionadas, para enviarles el material necesario para realizar una tarea o para indicarles cuándo pueden comenzarla. En este sentido, y como comentamos siempre que analizamos la estructura de una agencia de traducción, los traductores forman parte de un engranaje mucho más grande que necesita de la participación de todas las piezas para funcionar correctamente. Para ello, es necesario enfrentarse al trabajo con la mentalidad de un equipo que trabaja de la mano para cumplir con cada una de sus funciones individuales y resolver las situaciones difíciles que puedan plantearse. Por ello, es imposible afirmar aquí que los traductores se encuentran solos ante el peligro, ya que en realidad se encuentran en comunicación constante. Esto, por supuesto, no afecta únicamente a los trabajadores en plantilla para las empresas, sino que es aplicable incluso a los trabajadores que desempeñan su actividad en régimen de autónomos. Aquí el resto de labores ajenas a la traducción las pueden asumir o bien ellos mismos o bien otros profesionales que este contrate, por lo que ese mismo grado de equipo no será posible. No obstante, en el contexto de la traducción autónoma, es muy frecuente la asociación entre varios profesionales autónomos o el contacto continuo entre estos para prestarse apoyo y consejo. Esto puede darse a través de compañeros de profesión con los que hayan coincidido personalmente en alguna ocasión o bien a través de profesionales que hayan conocido a través de los numerosos recursos que ofrece Internet, como la participación en conferencias o en foros de traducción especializados. Estas asociaciones permiten un intercambio de conocimientos muy positivo y ventajoso para los profesionales, así como la posibilidad de mantenerse actualizado en lo referente a las novedades del sector.

En definitiva, la traducción no es en absoluto una profesión solitaria. Se trata de una actividad profesional multidisciplinar que requiere de la participación de distintos profesionales y para la que es preciso mantener una comunicación constante y eficaz.

 

Ref. de la imagen: https://www.wework.com/ideas/professional-development/management-leadership/nine-characteristics-of-great-teamwork

¡Comparte!