Conocer el origen de las palabras suscita el interés de muchas personas porque les permite remontarse hasta la génesis de un vocablo e ir desentrañando su evolución a lo largo de la historia según el uso que de este hayan hecho los hablantes. Si bien es cierto que los principios de la semiótica dictan que la relación entre significante (palabra) y significado (concepto) es convencional, casi todas las palabras llevan implícita una asociación ideológica, asociación que no siempre es la misma en todos los idiomas y que proporciona una valiosa información en cuanto a la cultura en épocas pasadas. Por ello, desde el punto de vista interlingüístico, resulta fascinante investigar cuáles son estas asociaciones subyacentes en las etimologías de las palabras que representan un mismo concepto. En esta ocasión, vamos a comparar en varias lenguas los distintos orígenes de las voces que se emplean para designar la palabra «matasuegras», un artilugio recurrente en muchas fiestas como en las que nos encontramos.

 

El origen en sí del matasuegras es incierto; los expertos lo sitúan a finales del s. XIX y a principios del s. XX, aunque parece no haber consenso en cuanto a su procedencia, ya que algunas fuentes apuntan a Asia y otras apuntan a la Europa continental. Curiosamente, este no recibía ningún nombre en concreto, sino que se le conocía como «la cosa esa que sopla», según atestiguan diversos documentos de la época en los que se trataban asuntos relativos a las celebraciones.

 

Los primeros en acuñar un término para definir este objeto fueron los italianos, que lo llamaron lingua di Menelik. Ahora bien, ¿de dónde proviene esta denominación tan particular? Menelik II (1844-1913) fue el emperador de Etiopía, llamada Abisinia por aquel entonces. El país africano se convirtió en colonia de la corona italiana y al tiempo empezaron a producirse conflictos en algunas regiones. Por este motivo, se firmó el Tratado de Wuchale (it. Uccialli). Se trataba de un documento bilingüe en italiano y ahmárico que pretendía regular sus relaciones y acabó suscitando una gran polémica porque la traducción a esta última lengua no reflejaba completamente el original, en favor de Menelik II. Más específicamente, el artículo 17 establecía que el negus (emperador de Abisinia) «debía» recurrir a Italia para todas sus relaciones exteriores, mientras que en la versión ahmárica figuraba que este «podía» recurrir a Italia. La diferencia era sustancial en lo referente a la autonomía del territorio. Este hecho, sumado a la fama que tenía de ser un hombre con una lengua mordaz e hiriente que podía «sacar a pasear» en cualquier momento, recordó a los italianos a la lengua hiriente de los camaleones, criatura propia de las tierras etíopes.

 

Según los historiadores, en Europa gustó mucho la idea de relacionar el objeto con algún personaje; y en Francia, que venían llamándolo sans-gêne (es. desvergonzado, sinvergüenza), empezaron a decir langue de belle-mère (es. lengua de suegra/madrastra) en alusión a la creencia popular de que estas tenían una lengua «venenosa» e «hiriente». Curiosamente, con esta misma expresión se conoce en francés a la Sansevieria trifasciata, por la forma de sus hojas.

 

Esta moda pasó de tierras galas a territorio luso, en el que los portugueses empezaron a utilizar língua de sogra, expresión que llegó análogamente a España a través del gallego. Sin embargo, esta no gozó de la misma popularidad; y es que según parece el objeto se usaba con frecuencia para asustar a las abuelas cuando se empezaban a quedar dormidas en las fiestas, motivo por el que en español adquirió la denominación espantasuegras o matasuegras, así como sucedió con el catalán: espanta-sogres o espanta-velles.

 

En inglés recibe una gran variedad de nombres en función de su forma, uso o método de accionamiento: party horn (es. «trompa (instrumento musical) para [su uso en] fiestas»), party blower (es. «dispositivo para [su uso en] fiestas que se acciona soplando»), party elephant (es. «[trompa de] elefante para [su uso en] fiestas») o party pipe (es. «flauta para [su uso en] fiestas»), entre otros.

 

Estas mismas asociaciones se encuentran presentes en muchos otros idiomas:

 

En alemán se llama Luftrüssel, palabra compuesta por Luft (es. aire) y Rüssel (es. trompa, probóscide o espiritrompa), en alusión a cómo al llenarse de aire el objeto el tubo de papel que lo conforma se desenrolla de una manera semejante al órgano bucal de algunos animales como los insectos o al movimiento de la trompa de los elefantes. Esta misma idea es la que existe en danés y noruego, que recogen la voz alemana para decir rysler. Asimismo, en alemán existe la palabra (Party)tröte, cuya traducción se asocia directamente al inglés party horn.

 

En ruso existen también varias opciones:

 

  • бумажный язык /bumázhniy jazík/ -> «lengua [hecha de] papel»
  • языкгудок /jazík-gudók/ -> «lengua-bocina»
  • тёщинязык /tjóschin-jazík/ -> «lengua de suegra»
  • дуделка /dudjélka/ -> del verbo дудеть /dudjét’/ (es. «tocar la flauta»)

 

En Japón, 吹き戻し /fukimodoshi/ (literalmente, «soplar y volver») es un producto que sigue siendo bastante popular; de hecho, cuenta con su propio día, el 6 de junio. Se escogió este día porque la forma del número 6 recuerda al despliegue de la «lengua» del matasuegras.

 

Otras lenguas incluyen el euskera, en el que se le llama aire-serpentina, de manera bastante descriptiva; el coreano, en el que la palabra 파티 송풍기 /pati songponggi/ está compuesta por 파티 (in. «party»; es. «fiesta»), 기 (es. «aparato») y 송퐁 (es. «respiración» o «aire»); y el neerlandés roltong (literalmente, «lengua enrollada»).

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